El arzobispo Leopoldo González encabezó una movilización sobre la Costera Miguel Alemán junto a colectivos de búsqueda, que conmemoraron una década de lucha por localizar a sus seres queridos.
Con fotografías de personas desaparecidas y mensajes para exigir justicia, madres buscadoras, integrantes de colectivos y representantes de la Iglesia católica recorrieron este viernes la avenida Costera Miguel Alemán de Acapulco, en una movilización para llamar la atención sobre la violencia y la desaparición de personas. La marcha fue encabezada por el arzobispo Leopoldo González González, acompañado de sacerdotes y miembros de la comunidad religiosa.
El contingente partió del Parque de la Reina y avanzó hasta la catedral de Cristo Rey, donde participaron integrantes de Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos, agrupación que con esta actividad conmemoró diez años de trabajo en la búsqueda de sus seres queridos y acompañamiento a otras familias que enfrentan la misma situación.
Durante la jornada, Emma Mora Liberato, presidenta del colectivo, expresó su preocupación por la indiferencia social ante las desapariciones, al considerar que estos hechos comienzan a percibirse como situaciones cotidianas. Señaló que recuperar la solidaridad entre vecinos y fortalecer la participación ciudadana son acciones indispensables para construir condiciones de paz.
La activista lamentó que la sociedad se haya acostumbrado a escuchar sobre personas desaparecidas sin dimensionar el sufrimiento que existe detrás de cada caso. Advirtió que la falta de sensibilidad y acompañamiento representa una dificultad adicional para quienes buscan a sus familiares.
Como parte de esta conmemoración, la movilización también marcó el comienzo de la Semana por la Paz, durante la cual se realizarán actividades de concientización en instituciones educativas, iglesias y espacios culturales, con el propósito de involucrar a distintos sectores de la población en la prevención de la violencia.
Además, Mora Liberato convocó a especialistas en medicina, psicología y derecho a colaborar con las agrupaciones de búsqueda, debido a la necesidad de contar con más profesionales que puedan brindar atención a las víctimas y contribuir en las labores especializadas, particularmente en el ámbito forense.
La representante recordó que la inseguridad y las desapariciones no distinguen edades ni profesiones, pues pueden afectar a niñas, niños, personas adultas mayores, periodistas, integrantes de organizaciones religiosas y cualquier ciudadano. Por ello, subrayó que la defensa de la vida y la búsqueda de quienes no han regresado a casa son responsabilidades que involucran a toda la sociedad.
Finalmente, la dirigencia del colectivo destacó el acompañamiento que la Iglesia católica ha brindado a las familias durante estos diez años, mediante distintos programas de apoyo. La jornada concluyó con un llamado a no normalizar las desapariciones y mantener la solidaridad con quienes continúan buscando a sus seres queridos.






