En el marco del Viernes Santo, el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, hizo un llamado a orar por las víctimas indirectas de la violencia, durante una ceremonia que reunió a más de 200 fieles en el Zócalo del puerto.
Ante los asistentes, el prelado pidió sensibilidad y solidaridad hacia las familias que enfrentan pérdidas a causa de la inseguridad, en especial madres que han visto morir o desaparecer a sus hijos en distintos hechos violentos.
Uno de los momentos más significativos se vivió durante la representación de la caída de Jesús, cuando la imagen de la Virgen de la Soledad fue acercada para simbolizar el dolor de una madre que sostiene a su hijo, en una escena cargada de emotividad.
En su mensaje, también incluyó a las mujeres que han tenido que dejar sus hogares por amenazas, extorsiones o falta de condiciones para vivir con tranquilidad, reconociendo el sufrimiento que enfrentan fuera de sus comunidades.
Durante la homilía, el arzobispo expresó que la Virgen María acompaña el dolor de las madres que lloran por hijos asesinados, desaparecidos o afectados por la violencia, así como por quienes han sido víctimas de adicciones o del crimen organizado.
Además, lamentó la situación de jóvenes que son reclutados por grupos delictivos, al tiempo que elevó una oración por la paz, no solo en el país, sino también en el mundo.
La ceremonia religiosa se desarrolló en la plazoleta Juan N. Álvarez, donde los fieles participaron con rezos, cantos y matracas, manteniendo viva la tradición.
Sin embargo, el desarrollo de la procesión se vio complicado por la presencia de comercio semifijo en la zona, lo que obligó a los participantes a avanzar entre obstáculos.
Finalmente, la saturación de puestos, lonas y sombrillas dificultó el paso de las imágenes religiosas, generando retrasos y complicaciones en el recorrido en pleno centro de la ciudad.





