Alrededor de mil mujeres participaron la tarde de este domingo en la movilización feminista realizada en el puerto con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, con el objetivo de exigir justicia y el cese de las distintas formas de violencia que enfrentan.
El contingente partió del monumento de las madres buscadoras y avanzó hasta la plaza Quebec, ubicada a unos metros de la glorieta de la Diana Cazadora. Durante el recorrido, las participantes lanzaron consignas contra la violencia de género y denunciaron la falta de respuesta ante problemáticas como los feminicidios, la violencia familiar y la violencia vicaria.
La marcha fue encabezada por familias buscadoras y víctimas de violencia, además de contar con la participación de mujeres con discapacidad, madres acompañadas de sus hijas e hijos, colectivas feministas y un contingente general. A lo largo del trayecto, mujeres de distintas edades acompañaron la movilización al ritmo de tambores, portando pancartas, así como pañuelos morados y verdes, símbolos del movimiento feminista.
Durante el avance también se realizaron dinámicas colectivas y se corearon consignas para visibilizar las distintas formas de violencia que afectan a las mujeres en los ámbitos público y privado.
La movilización se llevó a cabo horas después de otra marcha realizada por la mañana en apoyo a la presidenta municipal de Acapulco, Abelina López Rodríguez, evento que generó diversas reacciones en redes sociales, donde usuarios cuestionaron el uso de la fecha con fines políticos.
Al concluir la marcha feminista, integrantes de colectivas leyeron un pronunciamiento en el que señalaron que el 8M no representa una celebración, sino una jornada de lucha y memoria. En el mensaje, afirmaron que las mujeres continúan enfrentando violencias estructurales y exigieron acciones reales para garantizar su seguridad y el acceso a la justicia.
Durante la lectura, Irma Carreón expresó que las mujeres salen a las calles para denunciar que siguen siendo invisibilizadas y violentadas en distintos espacios de la sociedad. Asimismo, se señaló lo que calificaron como intentos de desvirtuar el sentido político de la movilización feminista mediante el uso de recursos institucionales para promover actos paralelos.
Entre los temas abordados destacó la denuncia de la violencia vicaria, una forma de agresión en la que los agresores dañan a las mujeres a través de sus hijas e hijos. También se señaló que muchas víctimas enfrentan procesos judiciales prolongados, revictimización y falta de perspectiva de género en las instituciones encargadas de impartir justicia.
En la segunda parte del pronunciamiento, la activista Paola Cisneros sostuvo que el sistema patriarcal continúa reproduciendo roles que asignan a las mujeres tareas de cuidado y trabajo doméstico no remunerado, al tiempo que enfrentan distintos tipos de agresiones, entre ellas físicas, psicológicas y económicas.
La movilización concluyó con consignas en solidaridad con las familias buscadoras y con víctimas de violencia, así como con un llamado a continuar defendiendo y reivindicando los derechos de las mujeres.





