La presencia de un grupo de aproximadamente 300 civiles armados mantiene en alerta a habitantes de la sierra de Coyuca de Catalán, luego de que fueran detectados desplazándose por distintos caminos de la zona. Javier Hernández, comisario del ejido Guajes de Ayala, advirtió que existe temor de que puedan registrarse nuevas agresiones contra las comunidades en los próximos días.
De acuerdo con el representante ejidal, la situación de seguridad se ha complicado debido al avance de estos grupos, frente a los cuales los pobladores carecen de capacidad para responder. Ante este escenario, aseguró que ya se entregó información al Ejército sobre los puntos donde han sido ubicados, así como las rutas que estarían utilizando para acercarse a las localidades.
Hernández recordó que, después de un ataque ocurrido semanas atrás, las comunidades solicitaron a la Novena Región Militar el establecimiento de bases permanentes que permitieran contener el avance de los grupos delictivos. Sin embargo, señaló que la petición no recibió respuesta y que los elementos militares que permanecieron durante aproximadamente un mes en las inmediaciones de Guajes de Ayala fueron retirados el pasado 9 de agosto.
A partir de la salida del personal militar, explicó, los pobladores comenzaron a detectar nuevamente el desplazamiento de personas armadas por zonas como Las Mesas del Guayabo y El Coyol, este último considerado el principal acceso que comunica a esta región de la sierra con la cabecera municipal.
La falta de seguridad también ha comenzado a afectar las actividades del campo. El comisario destacó que durante el periodo en que permaneció instalada la base militar, los campesinos pudieron regresar a sus parcelas para realizar labores de siembra; no obstante, actualmente existe el riesgo de perder esos cultivos debido a que las familias no pueden acudir con normalidad a limpiar los terrenos, aplicar fertilizante o levantar las cosechas.
Asimismo, lamentó que la situación de inseguridad continúe pese a que, durante los últimos años, la recuperación de la paz ha sido una de las principales promesas de quienes buscan ocupar cargos públicos. Afirmó que las condiciones para las familias de la sierra no han mejorado y que permanecen bajo la presión constante de grupos delincuenciales.
Hernández indicó que actualmente no mantiene comunicación directa con alguna autoridad gubernamental y que los habitantes han acudido a instalaciones militares para proporcionar información sobre el movimiento de los grupos armados. Según explicó, han entregado fotografías, coordenadas y datos sobre los lugares donde han sido observados, así como las rutas que estarían siguiendo, sin recibir hasta el momento una respuesta concreta.
Ante esta situación, el representante de Guajes de Ayala insistió en que la incertidumbre entre los pobladores continúa creciendo y demandó condiciones que permitan a las familias vivir y trabajar con tranquilidad. Subrayó que los habitantes no cuentan con los recursos ni el armamento necesarios para enfrentar a un grupo que los supera ampliamente en número y capacidad de fuego.
Finalmente, consideró que la atención de este problema corresponde a las instituciones encargadas de la seguridad pública, particularmente a la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional, al señalar que los propios cuerpos de seguridad locales podrían estar rebasados por la dimensión del conflicto.





